Glaucoma y miopía

Hay una fuerte evidencia epidemiológica que une la miopía con la enfermedad glaucomatosa, pero el nervio óptico miope puede plantear desafíos significativos con respecto a hacer un diagnóstico correcto de glaucoma. Te queremos mostrar una visión general de los retos de diagnóstico y terapéuticos con un enfoque particular por la creciente prevalencia de la miopía en poblaciones específicas que puede afectar dicha terapia.

Glaucoma y miopía

El vínculo entre la miopía y el glaucoma sigue siendo turbio en muchas circunstancias, en gran parte debido al hecho de que es difícil separar las anomalías estructurales y funcionales relacionadas con los cambios glaucomatosos "verdaderos" y la miopía. Utilizando imágenes de tomografía de coherencia óptica (OCT), se ha encontrado que la miopía se puede relacionar con el desplazamiento temporal y el adelgazamiento de las capas de fibras nerviosas superiores e inferiores. En particular, se ha observado que en las generaciones sucesivas de etnias "asiáticas" han aumentado las tasas de miopía en edades más tempranas, a veces con defectos del campo visual asociados a presiones intraoculares normales. Como es el caso con cualquier condición progresiva, a menudo no es posible distinguir entre la enfermedad glaucomatosa y la no glaucomatosa basándonos en un solo examen, por lo que el seguimiento o perimetría de una línea de base establecida es útil.

A pesar de que la miopía es un conocido factor de riesgo para el glaucoma y que además, puede dar lugar a defectos estructurales y funcionales que no se pueden distinguir de los causados por el glaucoma basándonos únicamente en la información de la sección transversal. La observación longitudinal puede ser necesaria para distinguir entre los múltiples efectos de la miopía en el nervio óptico y la historia natural del glaucoma, que puede variar sustancialmente entre los afectados.

El diagnóstico de glaucoma en la fijación de los nervios ópticos característicos de la miopía moderada o alta plantea desafíos únicos. Como el diagnóstico del glaucoma basado en la determinación del daño del nervio óptico y del deterioro progresivo del campo visual correspondiente, la miopía puede ser un factor de confusión. Los discos inclinados, la atrofia peripapilar (PPA) y las estafilomas pueden hacer que sea difícil distinguir una neuropatía óptica glaucomatosa del nervio óptico relacionada con la miopía y las anomalías de la retina. Actualmente, los médicos a menudo usan diferentes técnicas de imagen del nervio óptico para medir el progresivo adelgazamiento de la capa de fibras nerviosas de la retina (CFNR) con defectos del campo visual que se pueden producir como consecuencia de la más alta presión intraocular óptima para un paciente individual correspondiente. Por lo tanto, es imprescindible para poder entender los efectos de la alta miopía, realizar un dominio espectral tomográfico óptico de coherencia, así como la perimetría, además de sopesar la relación riesgo / beneficio de la terapia de la presión intraocular (PIO), basándonos en la probabilidad de anomalías observadas relacionadas con la miopía frente al glaucoma, o ambas condiciones.

Miopía y glaucoma

Conclusión

La dificultad de diagnóstico se debe a que el nervio óptico parece anormal, y se basa el diagnóstico en el nervio óptico. Pero los nervios en las personas miopes, a veces se ven diferentes que los de los pacientes sin miopía. Y la presión puede no ser demasiado alta. Incluso pueden tener defectos del campo visual, pero éstos progresan o avanzan de manera diferente. Así que tenemos un problema de diagnóstico.

El glaucoma primario clásico de ángulo abierto no tratado a menudo se presenta con un defecto del campo visual en forma de arco en un hemicampo, seguido de una pérdida similar en el otro hemicampo, fijación de división, y en última instancia, en aquellos con enfermedad severa, pérdida total de la visión. En la hipótesis de que la miopía pueda estar asociada con el daño regional a un nervio óptico, a veces el borde superior o inferior, con preservación relativa de la otra mitad del nervio. Aunque tal asimetría entre los haces nerviosos superiores e inferiores es una característica de la mayoría de los pacientes con glaucoma, las personas con miopía tal vez pueden ser menos propensas a seguir el mismo patrón de glaucoma primario progresivo de ángulo abierto, donde la otra mitad del nervio y el correspondiente campo visual en última instancia se dañan.